El Servicio de Dermatología del Hospital Escuela de Agudos “Dr. Ramón Madariaga” cuenta con un consultorio exclusivo de crioterapia, un procedimiento que utiliza nitrógeno líquido para tratar lesiones benignas y algunas precancerosas de la piel, como la esqueratosis actínica, la esqueratosis seborreica y las verrugas.
Es rápido, ambulatorio y no requiere internación, y el acceso comienza con una consulta en el servicio, donde un equipo evalúa de manera multidisciplinaria cada lesión y determina si es el tratamiento adecuado.
La novedad se inscribe en una especialidad que el hospital viene consolidando también como espacio de formación: la residencia de Dermatología, que comenzó en 2021, forma hoy a nuevos especialistas dentro de un servicio que atiende desde la consulta diaria hasta las enfermedades poco frecuentes.
Una consulta que empieza por mirar toda la piel
Quien llega al Servicio de Dermatología con una mancha, una rugosidad o una lesión que no cierra no se encuentra, en primera instancia, con un tratamiento, sino con una evaluación. La Dra. Julieta Molina, del servicio, lo explica con sencillez: el paciente puede acercarse al hospital para solicitar un turno, y allí se realiza “una evaluación integral de toda la piel para detectar algunas de estas lesiones”.
Esa lógica es la que ordena el circuito. Primero se mira, se examina y se decide entre varias miradas; después, si corresponde, llega el turno para el consultorio de crioterapia. “Si tenés alguna de estas lesiones o alguna lesión sospechosa, acercate a nuestro servicio para hacer una evaluación de forma multidisciplinaria y determinar si la crioterapia es el procedimiento adecuado”.
Qué es la crioterapia y para qué sirve
El procedimiento aplica nitrógeno líquido sobre determinadas lesiones cutáneas. Se utiliza en lesiones benignas y en algunas precancerosas, entre ellas la esqueratosis actínica, vinculada al daño acumulado por el sol, la esqueratosis seborreica, las verrugas y otras lesiones seleccionadas.
Su mayor virtud es la practicidad. Es rápido, se hace en el consultorio y no exige internación, de modo que el paciente puede retomar su rutina sin mayores interrupciones. Para quienes conviven con una lesión que los incomoda o los preocupa, esa cercanía entre el diagnóstico y la solución cambia la experiencia de consultar.
Un servicio que enseña mientras atiende
La incorporación del consultorio no se entiende sin la historia del servicio. En el balance de 2022, la responsable de entonces, la Dra. Gabriela González Campos, ubicó como un gran logro del año a la docencia, a través de la consolidación de la residencia de Dermatología, iniciada en 2021. Y describió la especialidad con una frase que todavía guía la formación: es “una especialidad clínica” que “transversalmente” abarca a todas las otras, por lo que el servicio recibe interconsultas de distintas áreas y de pacientes internados. Ella misma recordaba a sus residentes que el paciente “consulta por lo que se ve y no necesariamente por lo que tiene”.
Esa mirada se sostiene sobre un andamiaje institucional más amplio. Dermatología integra las especialidades post-básicas del Madariaga, junto con Hematología, Oncología Clínica, Cirugía Plástica, Infectología, Hemoterapia Transfusional y Cirugía Cardiovascular, que requieren una especialidad básica aprobada para el ingreso. El hospital, que en 2024 informó 28 especialidades disponibles entre residencias básicas y post-básicas, evalúa cada año a los postulantes mediante lectura de carpetas, examen escrito y entrevista, y en 2026 abrió además la inscripción a pre-residencias para quienes quieren conocer una especialidad antes de dar el paso formal.
En el hospital Escuela, cada práctica que se suma a un servicio amplía también el terreno donde se aprende. Un consultorio dedicado, con procedimientos definidos y criterios de indicación claros, es parte de ese entorno formativo.
De lo cotidiano a lo poco frecuente
El servicio, que preside la Dra. María José Corsi, no se limita a lo frecuente. A comienzos de este mes, la Dra. Camila Lezcano explicó cómo el equipo aborda enfermedades poco frecuentes como la hidradenitis supurativa, los pénfigos o las patologías genéticas que se inician en la infancia. “Estas enfermedades pueden comprometer exclusivamente la piel o pueden manifestarse a partir de la piel y ser como una ventana hacia el resto del organismo”, señaló.
Para ello, el servicio articula con Genética, Pediatría y otras especialidades, y sostiene la continuidad de pacientes que llegan desde el hospital pediátrico a la adultez. “Es importante poder hacer un seguimiento multidisciplinario con otros servicios acá del hospital para poder llegar a un diagnóstico temprano y hacer un tratamiento oportuno”, afirmó. Tanto en la crioterapia como en las enfermedades raras, el criterio es el mismo: la piel se mira con otros ojos y en equipo.
El rol de la Fundación Parque de la Salud
Detrás de cada servicio que amplía su capacidad de respuesta, la Fundación Parque de la Salud sostiene un trabajo coordinado de inversión en tecnología médica de alta calificación. Esa articulación, que combina equipamiento, infraestructura y respaldo a los equipos profesionales, es la que permite que especialidades como Dermatología desarrollen abordajes integrales, incorporen herramientas como el consultorio de crioterapia y formen a nuevos residentes sin depender exclusivamente de derivaciones externas.
La Fundación se consolida así como un actor clave de la estrategia sanitaria regional: garantiza que la salud pública de Misiones cuente con recursos para resolver desde la consulta de todos los días hasta los desafíos diagnósticos más complejos, con la formación de especialistas como horizonte.







