La licenciada Romina Benítez, enfermera y coordinadora del Centro de Simulación del Hospital Materno Neonatal, participó como autora de un capítulo del libro «Hemorragia Posparto», dirigido por los doctores Roberto Casale y Santiago Rollan, donde expone el rol de enfermería en una emergencia obstétrica que depende del tiempo, desde la detección temprana hasta la administración segura de los tratamientos y la comunicación efectiva con el equipo interdisciplinario.
Su aporte, que suma el valor del acompañamiento humano a la paciente y su familia, se apoya en el entrenamiento cotidiano que el Materno Neonatal desarrolla en su Centro de Simulación, único de su tipo en el sector público del NEA.
La enfermería también escribe la medicina
Hay emergencias que no admiten improvisación. La hemorragia posparto es una de ellas: se mide en minutos, exige decisiones coordinadas y deja poco margen para el error. Por eso, cuando Benítez fue convocada a integrar una obra de esa envergadura, entendió que el desafío iba más allá de lo académico.
«Para mí es muy importante poder visibilizar el lado de enfermería, las acciones que realizamos cotidianamente, el día a día, sobre todo en la emergencia obstétrica que es tiempo dependiente», afirma. Su capítulo recorre el rol de enfermería desde la detección temprana hasta la administración segura de los tratamientos, y subraya la comunicación efectiva con el resto del equipo.
Mucho más que protocolos
El texto no se queda en lo técnico. Benítez insiste en una dimensión que a menudo queda fuera de los manuales: «Aborda lo que es el valor y el acompañamiento humano a esa persona, a esa mujer, porque detrás de cada persona hay una familia».
Esa frase condensa una forma de entender el cuidado. En una sala donde todo ocurre rápido, la enfermera es quien sostiene, explica y acompaña, además de ejecutar.
El aula donde se ensaya lo inesperado
«La hemorragia posparto requiere equipos entrenados, protocolos claros y buena comunicación. Por eso también nos preparamos dentro del espacio de simulación», explica.
Allí se recrean escenarios de emergencia y se trabaja mucho más que la asistencia: «La coordinación, el trabajo en equipo, la comunicación, el rol del liderazgo y la importancia de detectar a tiempo y poder solucionarlo».
Un reconocimiento que es colectivo
Benítez cierra con un agradecimiento a los doctores Casale y Rollan «por convocarme y por incluir la mirada de enfermería en una obra tan relevante». Y lo amplía: es, dice, «un reconocimiento a nuestra profesión y también al trabajo cotidiano de tantos equipos que cuidan a la mujer en situaciones críticas».
La Fundación Parque de la Salud: tecnología con propósito
Que una enfermera de un hospital público pueda entrenar a su equipo con simuladores de última generación no es casual. Responde a una política sostenida de inversión en tecnología calificada en el ecosistema del Parque de la Salud, donde la Fundación cumple un rol de articulación entre infraestructura, equipamiento y formación del personal. En esa línea se inscribe la ampliación del Centro Misionero de Simulación para la Formación en Salud, proyecto que la Cámara de Representantes trató para consolidar un espacio de actualización permanente de los recursos humanos.
La ecuación es simple y a la vez poderosa: equipamiento avanzado, profesionales entrenados y trabajo coordinado. Del resultado de esa suma, como recuerda Benítez, depende una mujer y, detrás de ella, una familia.










