En un año de tensiones económicas a nivel Nación, el Gobierno de Misiones, a través del Ministerio de Salud Pública y la Fundación Parque de la Salud, sostuvo una política de inversión en equipamiento de alta complejidad. Evitan traslados, reducen derivaciones y permiten que el paciente se atienda cerca de su casa.
Hay decisiones de gobierno que se miden en planillas y otras que se miden en rostros. Las dos inversiones que el Ministerio de Salud Pública planificó y el Parque de la Salud puso en marcha en los últimos meses, el equipo de PET/TC y el equipo Constellation del Servicio de Oftalmología, se miden de las dos maneras.
El PET/TC exigió algo más que la compra del equipamiento, hubo que construir también un búnker especializado y una nueva subestación eléctrica para que la provincia pudiera tener, por primera vez, un servicio propio de este nivel. El Constellation llevó al quirófano de retina una tecnología que antes obligaba a derivar pacientes, y se sostuvo íntegramente con recursos propios de la provincia generados a través de ATM. Son dos decisiones distintas con una misma lógica de Estado que inicia con la planificación, luego la inversión y su ejecución, aun cuando muchas jurisdicciones del país recortan en áreas sensibles. Y ambas tienen un denominador común: lo que antes se resolvía en Buenos Aires, Córdoba, Paraná o Corrientes hoy se resuelve en Posadas.
La lógica de priorizar
El contexto importa para entender el gesto. La economía nacional atravesando tensiones, recortes de partidas multimillonarias a nuestra provincia, la salud suele ser la primera en la lista de ajustes. Y lo fue. El gobierno nacional metió la motosierra a la salud pública. En Misiones ocurrió lo contrario. El gobernador Hugo Passalacqua lo dijo al recorrer el Servicio de Oftalmología, con una frase que resume la filosofía de la gestión: “Una persona sale viendo”. Subrayó además que
se trata de una inversión realizada en un momento económico complejo, que priorizó la salud por encima de otras urgencias.
Esa decisión tiene números que la respaldan. La compra del equipo de oftalmología se resolvió el 14 de octubre de 2025 y el equipo llegó el 12 de diciembre, un trámite ágil que, según se destacó, fue posible por la gestión coordinada entre el Ministerio de Salud Pública y la Fundación Parque de la Salud, que permitió planificar y ejecutar la operación con recursos propios.
El ahorro que se cuenta en traslados y en vida cotidiana
Antes las cirugías complejas de retina debían derivarse fuera de la provincia. Eran 12 intervenciones por mes, cada una con su derivación, sin contar el traslado ni la espera. Con el nuevo equipamiento, sostenido con recursos que la provincia genera a través de ATM, esas prácticas se hacen en Misiones, y esas 12 derivaciones mensuales dejaron de ser necesarias.
El PET/TC cuenta una historia parecida. Se estima que unos 100 pacientes por mes debían viajar a Buenos Aires, Córdoba o Corrientes para acceder al estudio, en la mayoría de los casos en centros privados. Hoy, con el servicio funcionando en el Parque de la Salud, está disponible con y sin obra social. El doctor Gustavo Goral, responsable del servicio de medicina nuclear, lo explicó con precisión: “Estos pacientes antes debían trasladarse hacia Buenos Aires o Paraná, con todo lo que eso implica. Esto tiene que ver no solo con el costo, sino con la carga para el paciente que debe salir de su lugar habitual”.
Passalacqua puso el acento en esa dimensión humana al visitar el equipo, cuando afirmó que “es un orgullo misionero que esta máquina opere en el marco de la salud pública”. Agregó que tenerlo en la provincia evita “una atmósfera de estrés”, y lo definió como “una muestra de lo que se llegó en términos de tecnología y de acceso directo a la gente”, al servicio del “misionero de pie”. Lo resumió como un alivio para quienes antes tenían que hacerse el estudio en otro lugar.
Del lado clínico, la médica oncóloga Marcela Kober, directora del Instituto Misionero del Cáncer, explicó el cambio de fondo: es posible que un estudio de alta complejidad se realice “cerca de su casa, cerca de su centro de salud”, con una logística mucho más fácil de cumplir. En el IMC cada caso se evalúa en comités multidisciplinarios con cirujanos, radiólogos, oncólogos y psicólogos, lo que acelera la indicación del estudio y mejora las posibilidades de recuperación.
Capacidad instalada, no solo equipos
Sería un error leer estos datos concretos como simples compras de tecnología. El Servicio de Oftalmología atiende más de 4.000 pacientes por mes, cerca de 50.000 al año, con 27 profesionales entre médicos de planta y residentes en formación, y sectores especializados en córnea, glaucoma, retina, vías lagrimales y plástica ocular. Su responsable, el doctor Pablo Piccili, indicó que proyectan alcanzar las 1.000 cirugías de cataratas por año.
El doctor Santiago Macías detalló que el equipo permite realizar facoemulsificación, la técnica estándar mundial, y abordar desprendimientos de retina y complicaciones diabéticas, con hasta 19 intervenciones consecutivas en una jornada. Cada cirugía es ambulatoria y el paciente vuelve a su casa el mismo día.
En medicina nuclear ocurrió algo equivalente. Junto con la máquina se capacitó al recurso humano, y hoy la provincia cuenta con un especialista en interpretación de imágenes PET y un equipo de 10 personas entre médicos, técnicos, administrativos, licenciados en enfermería y una médica nuclear. El equipo se usa en oncología, neurología y cardiología: permite detectar tumores en etapas tempranas, evaluar la respuesta a los tratamientos y diagnosticar enfermedades como el Alzheimer y el Parkinson. En su primer mes de actividad ya realizaba entre tres y cuatro estudios semanales.
Hospital escuela: la inversión que se multiplica
Hay una lectura que no puede quedar atrás. Ambos servicios funcionan en un hospital escuela, de modo que cada equipo forma también a los residentes que serán el recurso humano de las próximas décadas. El gobernador Passalacqua valoró especialmente a los médicos, residentes y equipos técnicos que trabajan en un hospital donde, dijo, la formación es una realidad cotidiana. Un residente que aprende con tecnología de nivel internacional dentro del sistema público es una inversión que se paga dos veces: en atención hoy y en capital humano mañana.
Cerebro y cuerpo: el Ministerio de Salud planifica, el Parque ejecuta
Detrás de las dos decisiones hay una arquitectura institucional que explica por qué los efectores del Parque pueden sostener una política sanitaria de largo aliento. El Ministerio de Salud Pública define prioridades y planifica; la Fundación Parque de la Salud gestiona y ejecuta esas decisiones con una lógica ordenada que combina infraestructura, tecnología y formación de personal. Si el Ministerio es el cerebro del sistema, el Parque es el cuerpo que lo lleva a la práctica. Fue esa coordinación la que permitió comprar y recibir en apenas dos meses un equipo de alta complejidad con fondos propios, y la que acompañó la construcción del búnker y la subestación eléctrica que requirió el PET/TC.
Es un modelo de trabajo mancomunado, donde el Estado provincial y el Parque funcionan como una sola unidad que se retroalimenta: el cerebro planifica, el cuerpo ejecuta, y lo que se aprende en la ejecución vuelve a orientar la planificación. El resultado: menos derivaciones, menos gasto futuro, más derechos concretos. Recuperar la vista, acceder a un diagnóstico oncológico preciso a pocos kilómetros de casa, evitar el estrés de viajar enfermo: todo eso es lo que la política sanitaria misionera convierte en hechos cuando la gestión deja de ser un discurso y pasa a ser una mejora tangible en la vida de las personas.






















