PARSAL referencia nacional en ciencia aplicada

Tecnología, investigación y administración al servicio de las personas
Para que una institución sanitaria de un salto cualitativo institucional debe dejar de medirse por lo que resuelve y empezar a medirse por lo que produce. El Parque de la Salud de Misiones ha atravesado ese umbral. El nuevo Laboratorio de Investigación Traslacional del Instituto Misionero del Cáncer, la incorporación de un citómetro de flujo, el inicio de ensayos clínicos bajo protocolos internacionales y una infraestructura digital que ordena la atención provincial son las piezas visibles de la decisión de construir desde el sector público un sistema capaz de generar conocimiento desde Misiones para el mundo.

Gabriel Rabinovich, un aval que llega desde la primera línea de la ciencia mundial

La reciente visita del doctor Gabriel Rabinovich al IMC ofrece una medida precisa de la escala que alcanzó el proyecto misionero. Investigador superior del CONICET y director del Laboratorio de Glicomedicina del IBYME, identificó en 1993 el papel clave de la proteína Galectina-1 en el sistema inmune y condujo desde entonces las investigaciones que establecieron sus funciones en cáncer y enfermedades autoinmunes.

Publicó más de trescientos artículos en revistas como Cell, Nature Medicine y Cancer Cell, recibió el Konex de Brillante y la distinción Investigador de la Nación Argentina, e integra la Academia Nacional de Ciencias de los Estados Unidos. En abril inauguró en Barcelona un centro de inmunología en un acto encabezado por el Rey de España.

Que un científico de ese recorrido califique al modelo misionero como un ejemplo para todo el país denota el logro alcanzada por el esfuerzo y la tenacidad de los misioneros. Más significativo aún fue el eje que eligió para explicarlo: “Los recursos humanos yo creo que están en primer lugar, porque equipamiento hay en muchos institutos del mundo”, sostuvo, y agregó que en oncólogos, enfermeros, radioterapistas y especialistas en imágenes la provincia “no tiene absolutamente nada que envidiarle a los institutos más importantes de oncología del mundo”.

De la tecnología a la capacidad de producir conocimiento

El nuevo laboratorio, dirigido por el licenciado Edgardo Salvatierra, junto con el citómetro de flujo, marca un cambio cualitativo: la investigación traslacional es el puente entre el laboratorio y la cama del paciente, el trabajo que convierte un hallazgo científico en una opción terapéutica concreta.

Para la directora del IMC, doctora Marcela Kober, ese impulso permite proyectar terapias nuevas y más opciones de tratamiento, para que la investigación clínica deje de ser un corolario académico sino parte de la atención de calidad que debe ofrecer cualquier centro de primer nivel.

La prueba llegó con los ensayos clínicos oncológicos bajo protocolos internacionales, con un primer estudio sobre cáncer de cuello uterino en estadio avanzado que se desarrolló en simultáneo en diecinueve países.

Para llegar allí, el Parque debió certificar sus normas ISO y validar protocolos, currículas del personal, farmacia, enfermería y laboratorio propio. Salvatierra fue categórico: “No es porque lo dice el Parque, sino porque hay auditorías internacionales que lo están controlando”. En un sistema donde abundan los anuncios, la institución eligió el camino más difícil, el de la verificación por terceros.

Tecnología como punta de lanza

La historia clínica electrónica, la interoperabilidad entre hospitales a través del RISMI, el PET/TC y la inteligencia artificial aplicada a la gestión de consultas responden a una misma decisión estratégica: que la tecnología sirva para reducir distancias en la práctica concreta de la medicina.

El caso de la salud digital es elocuente. Cuando la pandemia obligó a repensar el acceso, el Hospital Escuela de Agudos “Dr. Ramón Madariaga” y en PARSAL se tomó la decisión de integrar al sistema de salud una plataforma de telemedicina de desarrollo privado  AlegraMed, convirtiendo una herramienta de mercado en un recurso de acceso libre y gratuito para cualquier misionero, con consulta remota, autogestión de turnos y vinculación automática a la historia clínica.

Ese proceso permitió que el sistema sanitario misionero integre procesos digitales como parte de su día a día. Por eso, la transición actual hacia una plataforma de desarrollo propio del Estado provincial es la maduración lógica del recorrido.

Una visión de futuro anclada en el humanismo

Detrás de cada equipo de alta complejidad y de cada certificación aparece una arquitectura de gestión que suele quedar fuera del relato. La Fundación PARSAL articula inversiones, desarrolla infraestructura y sostiene los estándares de calidad que permitieron que el IMC y el Parque en su conjunto fueran evaluados y aprobados por organismos de auditoría nacionales e internacionales.

Su trabajo coordinado con el Madariaga, la Universidad Nacional de Misiones y los distintos servicios construyó el entramado que permite pensar en escala elevando los estándares de calidad a niveles internacionales.

Pero el sentido último de todo este andamiaje está siempre puesto en los pacientes de toda la provincia que acceden a tratamientos de vanguardia sin cruzar el país, en un profesional que se forma en su provincia sin tener que emigrar, en una familia que gestiona un turno desde el celular. Esa es la marca del modelo misionero, es comprender que un sistema de salud se mide por el servicio que brinda a su gente. Y que detrás de cada protocolo internacional y de cada laboratorio inaugurado hay médicos, enfermeros, bioquímicos, técnicos y administrativos que sostienen, día tras día, la convicción de que la ciencia más avanzada del mundo también puede hacerse en Misiones.

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