De residente a jefe de residentes, el camino de un médico que eligió ver a la persona antes que a la enfermedad
En el Hospital Escuela de Agudos “Dr. Ramón Madariaga” el servicio de Clínica Médica del hospital cierra un nuevo ciclo formativo con el testimonio del Dr. Alejandro Daniel Pereira, quien tras tres años de residencia asumirá este año como jefe de residentes del servicio.
Su relato condensa lo que constituye, según describe, el eje central de la especialidad: la visión integral del paciente por sobre el abordaje fragmentado de una patología aislada. El recorrido, marcado por el acompañamiento de colegas de staff y el intercambio constante con otros médicos en formación, se proyecta ahora hacia una nueva etapa en la que Pereira buscará transmitir a los nuevos ingresantes la misma experiencia que a él le permitió crecer.
Tres años que dejan huella
La residencia en Clínica Médica es, en la estructura hospitalaria, uno de los espacios donde con mayor intensidad se pone a prueba la capacidad de sostener una mirada amplia sobre la salud. Pereira lo resume desde la experiencia vivida: fueron tres años muy enriquecedores a nivel profesional y personal también. En ese tiempo, dice, adquirió conocimientos respecto a lo que es la clínica médica en sí, a la visión integral del paciente, al ver al paciente como un todo y no solamente como una sola patología.
Esa definición no es menor. En un sistema de salud donde la especialización tiende a compartimentar el cuerpo humano en órganos y sistemas, la Clínica Médica conserva un rol articulador: es la puerta de entrada y, muchas veces, el hilo conductor entre distintas especialidades. Formarse allí implica aprender a leer al paciente en su complejidad, sin perder de vista el contexto clínico general que atraviesa cada caso.
El valor del equipo formador
En su balance, Pereira destaca explícitamente el rol de quienes lo acompañaron en el proceso. “Quiero agradecer a todos mis compañeros, colegas médicos de staff del servicio de clínica médica que me ayudaron en este paso por la residencia, señala, en una mención que pone en primer plano un aspecto central de la formación médica en hospitales públicos de referencia como el Madariaga: la residencia no es un trayecto individual, sino una construcción colectiva sostenida por médicos de planta, colegas y compañeros de distintas camadas.
Ese entramado de acompañamiento es, en definitiva, el que sostiene la calidad formativa de un servicio que año tras año recibe nuevos profesionales y los despide con una mirada clínica consolidada”.
De residente a jefe de residentes
La etapa que se abre ahora para Pereira tiene un significado particular. Al asumir como jefe de residentes, su tarea dejará de limitarse al ejercicio clínico directo para incorporar una responsabilidad formativa: guiar a quienes recién ingresan al servicio. Actualmente me voy a quedar como jefe de residentes este año, así que también trataré de ayudar a los ingresantes a que puedan tener la misma experiencia y adquirir los mismos conocimientos para poder crecer personalmente, profesionalmente y seguir ayudando a toda la gente que lo necesita, explica.
Este relevo generacional, donde quien fue formado se convierte en formador, es uno de los mecanismos que garantiza la continuidad y la transmisión de saberes dentro del sistema de residencias médicas. Pereira lo plantea también como una forma de devolución: espero poder también devolverle un poco al hospital todos los conocimientos que me brindó, afirma, en una frase que resume el sentido de pertenencia que la institución logra construir en sus profesionales en formación.
El sostén estratégico de la Fundación Parque de la Salud
Historias como la de Pereira no ocurren de manera aislada: se inscriben en un modelo de gestión sanitaria donde la Fundación Parque de la Salud cumple un rol estratégico. A través de su trabajo coordinado con el Hospital Madariaga, la Fundación impulsa la inversión en tecnología médica calificada y en el fortalecimiento de los espacios de formación profesional, condiciones que resultan indispensables para que residencias como la de Clínica Médica puedan sostener estándares de excelencia académica y asistencial.
Ese acompañamiento institucional, que combina infraestructura, equipamiento de alta complejidad y respaldo a los programas de formación de recursos humanos en salud, es el que permite que cada nueva camada de residentes egrese con una capacitación integral.
En ese sentido, el testimonio de Pereira no solo habla de un recorrido personal, sino que también da cuenta del funcionamiento de un sistema que, sostenido por la articulación entre el hospital público y la Fundación Parque de la Salud, continúa formando profesionales capaces de sostener una mirada humana y completa sobre cada paciente que llega a sus puertas.





