En salud pública hay indicadores que miden prestaciones. Y hay otros que miden madurez institucional. La procuración de órganos pertenece al segundo grupo.
No habla solo de cuántos trasplantes se hacen. Habla de cómo funciona una terapia intensiva a las tres de la mañana, de cómo se comunica una mala noticia, de cómo se articula un quirófano, un laboratorio, una guardia y una familia en el momento más difícil. Un hospital que procura bien es un hospital que funciona bien.
Por eso los tres años del Servicio de Procuración de Órganos y Tejidos del Hospital Escuela de Agudos Dr. Ramón Madariaga no pueden leerse como una efeméride. Deben leerse como un cambio de modelo.
Los números están y son contundentes: en tres años, 23 donantes reales de órganos y 84 donantes de tejidos le devolvieron la esperanza a 159 misioneros y argentinos. 54 personas recibieron un órgano. 105 volvieron a ver por un trasplante de córneas. Solo en 2025, 9 donantes de órganos y 29 de córneas, con un 55% de operativos multiorgánicos que permitieron ablacionar 24 órganos -18 riñones, 5 hígados y un corazón- y 38 córneas implantadas en todo el país.
Pero el dato no explica el proceso. Lo explica la decisión.
Hasta 2022, la procuración en Misiones era una tarea externa. El CUCAIMIS entraba al Madariaga, hacía la ablación y se iba. Era un modelo de intervención. En diciembre de 2022, el Parque de la Salud dicta la resolución que crea el Servicio en el organigrama. En mayo de 2023 se firma el convenio con el INCUCAI, el hospital se suma al Programa ProcurAr y el 1 de junio de 2023 comienza formalmente. Es el pasaje de la intervención a la función propia. De mirar para otro lado a asumirlo como responsabilidad indelegable.
Ese pasaje tiene una arquitectura que el modelo de redacción que nos inspira obliga a poner en valor.
Primero, la norma. Nada de esto se improvisa. Hay una Ley – la XVII-Nº 70 que crea la Fundación Parque de la Salud – y hay una decisión política de financiar la salud no como gasto, sino como prioridad estructural, con no menos del 25% de las rentas generales. Esa previsibilidad es la que permite pasar de dos enfermeras y cuatro médicos con guardia pasiva, como empezó el servicio según recuerda su responsable, la Dra. Carolina Farquharson, a un equipo profesionalizado con cirujana ablacionista desde octubre de 2024, licenciados en enfermería y una pesquisa activa diaria de potenciales donantes en el Área Crítica, como detalla el Dr. Rafael Ostrowski.
Segundo, la formación como músculo invisible. Ningún procurador nace, se forma. Doce egresados de la capacitación posbásica del INCUCAI, cinco cursando la cohorte 2026, talleres internos de ablación de córneas, de comunicación de malas noticias y de manejo del duelo. El Madariaga dejó de ser receptor de operativos para ser formador: recibió dos rotantes de Neuquén y tres de Paraguay. Es la lógica de un sistema que no solo asiste, sino que produce conocimiento y lo exporta.
Tercero, la tecnología calificada con sentido. La incorporación en 2025 de las máquinas de perfusión renal – que poseen muy pocos hospitales del país – no es un fetiche tecnológico. Es, como explica la Gerente Asistencial, Dra. Dalila Bühl, la herramienta que permite revitalizar un riñón, darle mayor vitalidad y mejor sobrevida en el receptor. Ya son 12 procesos y 14 riñones perfundidos. Es el ejemplo perfecto de cómo la Fundación Parque de la Salud cumple su rol: no administra por administrar, traduce recursos en capacidad médica concreta y trazable.
Y cuarto, la innovación en el límite. En 2026 el Madariaga hizo su primera donación en asistolia. Es decir, optimizar el esfuerzo terapéutico hasta el final y, producido el paro cardíaco, poder obtener órganos. Es un procedimiento de altísima complejidad logística y ética que solo pueden hacer los hospitales que ya tienen aceitado todo lo anterior. Es la frontera que hoy separa a los hospitales que trasplantan de los que realmente procuran futuro.
Por eso el Madariaga es hoy el sexto hospital del país en el Programa ProcurAr y cierra 2025 con indicadores que lo ponen cerca del promedio nacional – 19,3 donantes por millón de habitantes en Misiones, en un año donde Argentina alcanzó el récord histórico de 902 donantes -.
El Madariaga es un hospital que trasplanta, trasplantamos riñones, trasplantamos córneas, y esto viene a cerrar la cadena de trabajo
Esa cadena es la clave analítica de este domingo. Un sistema de salud que responde no es el que suma servicios aislados. Es el que cierra cadenas. La que empieza en el dolor de una familia que dice sí, continúa en una terapia que detecta a tiempo, en un quirófano que ablaciona con técnica, en una máquina que perfunde, en una red que distribuye con equidad y termina en otro misionero que vuelve a vivir.
Hace tres años, el Madariaga decidió no mirar para otro lado. Hoy, 159 personas son la prueba de que cuando el financiamiento tiene marco legal, la administración tiene eficiencia y la decisión es estratégica, la salud pública deja de ser una promesa y se convierte, efectivamente, en una garantía.







