Hospital Escuela: En el Día Mundial del sueño, destacan la importancia del descanso en tiempo y forma adecuadas

En el marco del Día Mundial del sueño, que se conmemora el día de hoy, desde el Servicio de Neurología del Hospital Escuela de Agudos “Dr. Ramón Madariaga” informan sobre la función del sueño y los peligros de un mal descanso.

Desde el mencionado Servicio, el Dr. Christian Bortoluzzi explicó por qué dormimos: “Es necesario dormir en tiempo y forma adecuada porque es durante el sueño donde generamos la inmunidad celular y producimos ciertas hormonas, por citar un ejemplo, la hormona de crecimiento. Es durante el sueño donde procesamos la información y adquirimos la nueva información del día.” El profesional mencionó que durante el sueño también se eliminan algunas toxinas, como por ejemplo la proteína beta-amiloide, cuya acumulación en placas es un signo de la enfermedad de Alzheimer.

Con respecto a cómo está conformado el sueño, el Dr. Bortoluzzi explicó: “Existen 3 estados fisiológicos en los seres humanos: vigilia, sueño lento y sueño de movimientos oculares rápido o sueño REM, (rapid eye movement sleep). En cada uno de estos estados se producen diferentes cambios a nivel del sistema nervioso autónomo (sistema nervioso que controla las acciones involuntarias), es así como este recibe la información de las vísceras y del medio interno para actuar sobre sus músculos, glándulas y vasos sanguíneos, y producir de esta forma la liberación de hormonas y eliminación de toxinas.”

Las horas de descanso resultan de vital importancia para la salud, y es así como la vorágine del día a día, ya sea por mayor carga horaria, turnos rotatorios, mayores responsabilidades o mayor acceso a entretenimientos, alejan a las personas de lograr adecuadamente esa acción. “El ciclo de sueño-vigilia es uno de los ciclos que se autorregulan espontáneamente, y es un equilibrio que tenemos desde el comienzo de la vida. Nuestro organismo está preparado para captar señales naturales que le indican cuándo dormir y cuándo estar despierto. Sin embargo, en la actualidad, ya desde los primeros momentos de la vida, este proceso se ve forzado a acomodarse a las demandas culturales. Para ello, el organismo debe adaptarse a nuestro entorno socio-familiar-laboral, como por ejemplo: es frecuente que los padres despierten a sus hijos a la hora de ir a trabajar. Estos acontecimientos socio-familiares-laborales comienzan a desregular el ciclo, que naturalmente está equilibrado desde edades muy tempranas. Estas circunstancias se van haciendo más frecuentes a medida que vamos creciendo, en los adolescentes los hábitos como estudiar de noche o salir hasta la madrugada son costumbres frecuentes”, explicó.

En el mundo moderno, la principal causa de somnolencia diurna (sensación excesiva de sueño durante el día) es la privación parcial de sueño. Se estima que hoy la población duerme de 2 a 3 horas menos que hace un siglo. Al respecto, el profesional agregó “nuestro estilo de vida actual implica jornadas de trabajo más largas, y actividades desde tempranas horas del día. En consecuencia, el tiempo libre es el nocturno y, usualmente, es este el horario donde la familia se reúne o tenemos un momento de recreación. Pareciera que todas estas cuestiones nos invitan a quedarnos más tiempo despiertos, pero se debe considerar que el sueño resulta clave para que nuestro cuerpo y mente puedan reponerse”.

Con respecto a los trabajos y actividades nocturnas y su relación con el déficit de sueño, el Dr. Bortoluzzi destacó: “Los trabajos en turnos nocturnos o extendidos provocan un déficit de sueño o la llamada ‘deuda de sueño’ produciendo consecuencias nocivas para la salud. Los trabajadores en turnos nocturnos sufren de una mayor incidencia de enfermedades gastrointestinales y cardiovasculares, están más proclives a diversas patologías como la obesidad, diabetes tipo II, sedentarismo, y a su vez son más propensos a tener accidentes laborales y/o de tránsito, presentan una incidencia mayor de conflictos familiares y sociales, y su riesgo de muerte es más alto que el de los trabajadores en turno normales diurnos.” Además agregó que en estos trabajos en turnos nocturnos o extendidos, se desfasa el ritmo vigilia-sueño y el rendimiento mínimo ocurre en las horas de la madrugada, en donde disminuye el alerta, los reflejos, y la capacidad para tomar decisiones.

Para finalizar, el Dr. Bortoluzzi destacó que un breve descanso diurno puede mejorar el estado general de las personas: “Se recomienda por lo general una siesta corta (de 20 a 30 minutos), y así proporcionar un beneficio significativo para mejorar el estado de alerta y el rendimiento sin dejar la sensación de aturdimiento o interferir en el sueño nocturno. Esta siesta energética aumenta el alerta y la concentración, mejora el humor y aumenta el rendimiento motor. Con esta duración (hasta 30 minutos), solo se tiene un sueño poco profundo. De esta manera, no se produce el problema de inercia del sueño, que consiste en una sensación de aturdimiento que se experimenta al despertar después de más de una hora de sueño.”

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