Tres años de un servicio que transformó la manera de donar y salvar vidas en Misiones.
En el Hospital Escuela de Agudos “Dr. Ramón Madariaga”, un equipo interdisciplinario conformado por médicos y enfermeros dedicados exclusivamente a la procuración de órganos y tejidos trabaja las 24 horas, los 365 días del año, con un objetivo claro: reducir la lista de espera de trasplantes a nivel provincial y nacional.
Lo que comenzó como una función dependiente del INCUCAI se consolidó, en apenas tres años, en un servicio propio del hospital, integrado hoy por cuatro médicos y nueve enfermeros formados específicamente en gestión de donación, comunicación con familias y coordinación de operativos de ablación. Detrás de cada número está la historia de un equipo que aprendió a sostener a las familias en el momento más difícil, convencido de que informar y acompañar es, también, una forma de salvar vidas.
Un servicio que nació para quedarse
El servicio de Procuración de Órganos y Tejidos del HEADRM cumplió tres años el pasado 1 de junio. Antes, esa tarea recaía directamente en el Cucaimis; hoy es un área propia del hospital, con estructura, guardias y profesionales formados puertas adentro. La licenciada Nimia Benítez, coordinadora de los procesos de donación, lo resume así: “trabajamos con el objetivo de optimizar la disponibilidad de órganos y tejidos para disminuir la lista de espera a nivel provincial y nacional”.
El crecimiento fue progresivo: de un equipo reducido a la incorporación de enfermeros de áreas críticas y progresivas, hasta sostener una cobertura permanente, sin pausas.
La formación como pilar del crecimiento
Ningún integrante del equipo llegó a la procuración por casualidad ni sin preparación. La doctora Jessica Matorras, del área de ablación, se formó junto al INCUCAI durante 2023 y 2024, y este año avanza en la formación de gestión hospitalaria de trasplante. El licenciado Daniel Huk, de terapia intensiva, describe el camino recorrido por los enfermeros: “realizamos un curso de un año de formación con formación teórico práctica del INCUCAI por vía virtual y con prácticas presenciales”.
Esa capacitación, señala, busca algo más ambicioso que sumar personal especializado: que la mayor parte del hospital comprenda y maneje la lógica de la procuración como una tarea de todos.
El vínculo con las familias, el corazón del proceso
Si hay un punto en el que todas las voces del equipo coinciden, es en la centralidad del vínculo humano. El doctor Matías Daniel Argüello, de terapia intensiva, llegó a la procuración de la mano de la jefa del servicio, la doctora Farquharson, y hoy combina guardias pasivas en procuración con su trabajo diario en terapia. “La donación es lo que salva vidas, donar los órganos es lo mejor que uno puede hacer, salva muchas vidas y no hay que tener miedo, tampoco hay que tener ignorancia, simplemente hay que informarse más”, sostiene.
Para la licenciada Benítez, acompañar a las familias en ese momento tan duro fue también una escuela personal: “me permitió crecer como profesional y también como persona, acompañando a las familias en un momento muy duro, aprendiendo muchas técnicas de comunicación”.
El licenciado Huk coincide en que parte central de la tarea de enfermería es “acercarnos a la familia, hablar con ellos, comentarles acerca de la donación cuando su familiar es un potencial donante y acompañar en ese momento tan difícil para la familia”.
Números que reflejan compromiso
El equipo actual está conformado por cuatro médicos que sostienen las guardias de procuración y nueve enfermeros provenientes de terapia intensiva, guardia de emergencia y sala general, todos formados en el programa impulsado junto al INCUCAI. El doctor Argüello destaca que, pese a ser “un servicio nuevo”, ya exhiben “muy buenos números” y “buena relación generalmente con la familia”, producto de una llegada constante a los pacientes y sus entornos.
El respaldo estratégico de la Fundación Parque de la Salud
Ninguno de estos avances sería sostenible sin la articulación con la Fundación Parque de la Salud, que acompaña al Hospital Madariaga en su política de inversión en tecnología sanitaria de alta calificación. Ese trabajo coordinado, entre la gestión clínica cotidiana y la planificación estratégica de recursos, es lo que permite que un servicio nacido hace apenas tres años haya logrado consolidar equipamiento, formación continua y una estructura de guardias permanente.
La Fundación se posiciona así como un actor clave en el fortalecimiento de la salud pública provincial, garantizando que la vocación de servicio de médicos y enfermeros cuente con el respaldo tecnológico e institucional necesario para seguir salvando vidas.









